Hola oscuridad, mi vieja amiga,
He venido a hablar contigo otra vez porque una visión vino arrastrándose suavemente
y me dejó sus semillas mientras dormía. La visión que fue plantada en mi cerebro todavía permanece dentro de los sonidos del silencio.
En sueños caminé sola sin descanso por estrechas calles empedradas.
Bajo un haz de luz, me levanté el cuello al frío y la humedad y mis ojos fueron apuñalados por la luz de neón que resquebraja la noche y acaricia los sonidos del silencio.
En la luz desnuda ví diez mil personas, quizás más. Gente hablando sin conversar, gente oyendo sin escuchar, gente escribiendo canciones que las voces jamás compartirán. Y nadie osó molestar los sonidos del silencio.
'Tontos,' dije, 'no sabéis que el silencio es como el crecimiento de un cáncer, escuchad mis palabras que quizá puedan enseñaros, tomad mis brazos que quizá puedan alcanzaros. Pero mis palabras como silenciosas gotas de lluvia cayeron,
e hicieron eco en los pozos del silencio. La gente se inclinó y rezó al dios de neón que crearon. El cartel encendió su advertencia con las palabras que estaba formando.
Los carteles decían que las palabras de los profetas están escritas en las paredes del metro y en las vecindades.
Y murmuradas en los sonidos del silencio.

Chazz | 5 de enero de 2011 a las 0:31
El sonido del silencio luego dio paso a Gregorian... O_O :P
Miss-Unknown | 5 de enero de 2011 a las 11:44
Jajajajaja desdee luego! jajaja