La firmeza de la pared me mira con ojillos de cordero degollado, ¿a quién no le encantaría sucumbir a ese tipo de tentación en época de exámenes?
El golpearse la cabeza con la pared, como toda ciencia, requiere precisión y técnica. El golpe ha de ser duro y seco, para evitar daños que agraven la situación; es decir, dese un golpe para dar la vuelta al otro barrio en  8 segundos; si el impacto es menor se arruinará la vida: todo lo que haya estudiado puede verse aglutinado por el golpe para ser posteriormente transportado a la planta de eliminación de (equivocados) residuos mentales producidos por una amnesia puntual y/o temporal.
Yo opto por el método tradicional: conservar mis mínimos conocimientos adquiridos e intentar ampliarlos. Si la cosa sale mal, tendré todo el verano para golpearme la cabeza contra las tórridas paredes.
Bonne chance!