Paupérrimo dolor existencial

Me temo que escuchar a todo volumen a Elvis, mientras giro en la silla mirando el techo, no es la solución. Todos los caminos conducen a Roma y hoy para mí Roma es el mismísimo infierno, no hay escapatoria para los sentimientos.
Siendo agua, mi amigo, sólo tengo la estúpida sensación de ya no encontrarme en el curso alto del río, la fuerza no es la misma y se va perdiendo a medida que mis aguas avanzan. Cuando toco fondo y llego a la desembocadura estallo con furia y no quiero saber nada de nada, ni bueno ni malo, para volver a mi origen y nuevamente nacer, y nuevamente morir.
Resumiendo, que hoy no veo sentido a las cosas. Me han colgado boca abajo.
Seguiré jugando a hacerme la idiota, huyendo de los problemas o tal vez toque comportarse como algo dotado de más o menos conciencia y tal vez deje de dar vueltas en la silla.
Cada vez que miro arriba me quedo con la boca abierta.






Nada, idiota, nada , seguirás presa de tus miedos y no encontrarás la salida.



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