Hablar con un espejo, no es cosa de locos

Cada día la siento más lejos, ¿por qué? No lo sé, es la sensación de tenerla al lado y no tener el valor suficiente para hablarle. Se me ha escapado, ella y la oportunidad de recuperarla de nuevo. Recuperarla... El brillo de sus ojos no es el mismo, también sus inquietudes han cambiado. Mirarla es sentir el escalofrío de una muerte segura y hablarle precipitarse al vacío intentando volar. A veces me preparo para notar la adrenalina por mis venas al saltar pero siempre acabo diciéndome "Amiga, ha cambiado y tú ya no formas parte de ella".
He aquí el mayor de mis temores, cuando me doy cuenta de que mi pequeña, mi gran amiga, es ahora, una gran desconocida.

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