Las cabezas idas de tanto sobar

Érase una vez, dos jóvenes y apuestas princesitas de un país lejano que decidieron ir a pasar el fin de semana a las tierras que una de ellas tenía en Honolulú. El viernes estuvieron escribiendo y leyendo cuentos y escuchando las historias que su juglar les retransmitía radiofónicamente, ambas se quedaron dormidas en la cama de la anfitriona, hasta que la invitada se despertó en mitad de la noche y decidió ir a dormir a sus aposentos. Al día siguiente ambas se despertaron tarde y permanecieron en sus respectivas camas durante prácticamente todo el día, saltando , cantando, bailando y riendo hasta que no pudieron más. Por la tarde jugaron un rato, y después tomaron colina abajo para recorrer cada recoveco de la rivera de un río cercano. Allí en el río, un anciano de unos dos siglos (más o menos), empezó a perseguirlas con paso corto y lento y una inquietante y lasciva sonrisa. Ellas aterradas, quedaron acorraladas en la orilla del río ante tal esperpento, sin embargo quedaron sorprendidas al ver que el viejuno continuó su recorrido hacia arriba, pasando de ellas. Aquella noche, debido al cansancio, ambas cayeron pronto en manos de Morfeo;les esperaba un largo día mañana.
Despertaron con la luz de mediodía, cansadas de dormir, se levantaron y tomaron un delicioso desayuno. Más tarde tomaron puntuales su almuerzo, y de postre la anfitriona tomó un apetecible café traído directamente de Colombia. ¡Menuda equivocación fue darle café a la princesita! Poco después las abundantes horas de sueño y la cafeína empezaron a surtir efecto, la princesita se volvió loca de atar y empezó a corretear por palacio cual gacela atrapada, además comenzó a reírse sin parar, gritando cosas sin sentido y siendo el hazmerreír de todo el palacio. Esto le salió muy caro, puesto que en unos de sus ataques de decir cosas incoherentes mandó a sus mensajeros hacerle llegar un mensaje obsceno al Príncipe Tenebroso. Cuando la princesita se tranquilizó, su amiga empezó a notar los síntomas del terror. ¿Qué pasaría cuando llegara a oídos del Príncipe semejante mensaje? Temieron por su vida, pero días más tarde, cuando llegaron los mensajeros a la Corte, todo se tranquilizó, la respuesta del Príncipe las sorprendió y les hizo reír durante un buen rato. Hay quien dice que las princesitas siguen ríendo por aquella contestación, y otros que el que sigue riendo es el Príncipe, quien sabe; y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

5 Comentarios de desconocidos:

  • Chazz | 23 de mayo de 2010 a las 16:49

    Muy buena transcripción a la fantasía de hechos reales xD

  • Miss-Unknown | 23 de mayo de 2010 a las 17:39

    jajaja, gracias! :D

  • Cati :) | 23 de mayo de 2010 a las 22:34

    jajaja me encanta la parte del anciando de sonrisa inquietante, en verdad, que mal rato eh!

  • Experto Enigmático | 24 de mayo de 2010 a las 14:21

    Qué pena me dan las princesitas tan preocupadas y asustadas, ja,ja,ja,ja,ja,ja!!!!!!; aunque yo creo que la reacción del Príncipe era de esperar, porque ¿cómo no iba a divertirle un mensaje obsceno siendo él tan Tenebroso?

  • Miss-Unknown | 24 de mayo de 2010 a las 15:37

    ¡Por favor, la parte del viejo pervertido es una de las mejores! (aunque en ese momento no fue así,las dos estábamos...)
    Experto Enigmático, ponte en nuestro lugar y nosotras nos pondremos en el del Príncipe, ahora dime, ¿quién lo pasó peor? ¿ellas temiendo por sus vidas o él riéndose a carcajada limpia?

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