Beyond that door

El suave tintineo de su duende salió por la puerta, junto a sus pasos desnudos. Su risa se oyó por última vez en aquellas cuatro paredes, aunque su eco permaneció durante años. "Baby, this isn't my place, that's all. I love you, but my life is beyond that door". Sí, eso es todo, pensé. Parecía que había engullido toda mi felicidad al decir eso. Salir corriendo no era la mejor opción, deseaba estar ahí hasta consumir el último segundo contemplando su rostro. El más delicado nácar de las profundidades había ido a parar a su piel, era suave como el agua intangible que caía de la ducha, tocarla era acariciar el vacío, la nada. Su voz era dulce como el zumo recién exprimido por las mañanas, como el olor a mandarinas, como el arrastrar de sus pies descalzos al venir a dormir. Recordé cómo hacía la cama por las mañanas, hacía volar las sábanas como las malditas golondrinas que hoy me envenenan con su recuerdo. Decía que de esa forma los sueños de ayer se irían dejando paso a los de mañana.
"Si es lo que sueñas, adelante. Sabes que yo te esperaré aquí".
¡Vamos, Adam, no es el momento para hacerse el orgulloso, corre, dile que no podrás dormir esta noche sin el frescor de su pasta de dientes besándote la nuca!
Demasiado tarde. Se fue. Rescata el beso que quedó atrapado en el aire y llévalo a tus labios, ¿lo sientes?

0 Comentarios de desconocidos:

Publicar un comentario